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10. Hacienda Portahué en el sur de la pampa argentina.

Gabriel Bó nos llevó al Aeropuerto de Santiago del Estero para nuestro vuelo de regreso a Buenos Aires. Partimos con la sensación de habernos enterado de muchos aspectos del Bonsmara, de sus rasgos zootecnicos y de como la raza esta organizada a nivel mundial.

 

Igualmente con el pesar de no haber podido estar siquiera una semana en el norte argentino, para saturarnos de Zambas, de Chalchaleros, de Vizcontís y de jugosos asados …al punto…

Partimos luego hacía el sur argentino, donde termina ya la pampa y se inicia una zona bastante desértica que se extiende hasta la Antártida. Juana condujo el coche por mas de 600 kilómetros en un solo dia hasta que llegamos a Portahué, la finca de Alejandro Pini en Santa Rosa de la Pampa.

Alejandro es uno de los principales criadores de Bonsmara y tiene su finca organizada como un coto de caza, que es frecuentado por europeos, principalmente de Polonia, para la cacería de venados, de cerdos salvajes (sembrados por Pini), inclusive hasta búfalos de los que en Colombia usamos en las plantaciones de Palma para mover fruta en carretas.

El ganado Bonsmara de excelente calidad. En Portahué las condiciones climáticas a la fecha de nuestra visita eran de frío, posiblemente entre 3 y 5 Celsius. Zona igualmente muy seca, Los lectores se darán una idea de el estado del ganado en las fotos, las cuales incluyen alguna de los venados y otras de las manadas de loros, que realmente eran una plaga en esta finca.

El resumen de nuestra visita a Argentina fue que el Bonsmara es una raza que se adapta a diversos climas, lo cual posteriormente hemos confirmado en los llanos orientales de Colombia (Meta y Casanare) y en la costa caribe. También se adaptan al frío como al calor y en Argentina y USA a las tierras semi-deserticas.

Regresamos con la duda de su adaptación al trópico húmedo; sabíamos de una criadora en Paraguay quien telefónicamente nos contó de su experiencia con la raza y de su satisfacción con la misma. Nos invitó a visitarla en Asunción pero la decisión era o invertir en viajes o invertir en embriones y nos decidimos por esta ultima y colocamos a IRAC un pedido de 200 embriones BONSMARA hembra.

Adaptación al medio, rendimiento, organización mundial de la raza, productividad, habilidad materna, precocidad, temperamento eran el centro de nuestra apuesta por la raza BONSMARA para los próximos 50 años.